viernes, 15 de octubre de 2010

Opinión acerca de: Blogs para educar. Uso de los blogs en una pedagogía constructivista de Tíscar Lara

me temo que debo reconocer que fui una de las personas que no creía en la tecnología y la critiqué fuertemente en su uso para la educación, creía firmemente en el libro físico, en los trabajos a mano, en las fotocopias... y creo saber el porqué, quizás porque no disfruto la lectura en un PC me duelen los ojos y además me parecía fabuloso el hecho de ir a una biblioteca y sentir las páginas de los libros en mis manos, sentía que en realidad hacía un trabajo de investigación, pero bueno estos no son arguemntos para que yo, futura docente en pleno siglo XXI no abra mi mente y me de cuenta que este nuevo mundo es de y para la tecnología. En esta lectura del uso de los blogs en una pedagogía constructivista cambia parcialmente mi paradigma al respecto y digo parcialmente porque me encantaría conocer no solo acerca de los blogs sino de otras herramientas, por ahora haré referencia a lo que Lara presenta en su artículo. Nos muestra lo bien estructurado y planteado de los weblogs, no solo como un diario en el que la gente cuenta sus intimidades u otras cosas, sino es esencialmente una herramienta básica del docente en un área que genera procesos de pensamiento y que necesita construirse a diario, muchas veces nos preguntamos qúe falla en la educación en Colombia y empiezan a salir culpables, que el gobierno, que los docentes, que los alumnos etc, pero visto desde otra perspectiva quizás nos falta nutrir más la educación con el uso de las TIC, hay muchas opciones informativas en la red, es decir la formación de un alumno ya no solo se rige por lo que el docente le brinda o el libro guía del año escolra que cursa, sino por el contrario puede buscar miles de opciones que aumente su capacidad de aprender, es decir la formacion de un alumno transdisciplinar en un mundo lleno de opciones. En conclusión doy mi visto aprobado ene l uso de los blogs para educar, los usaré con mis estudiantes y contribuiré a sucitar la exploración en las nuevas didácticas que beneficien el aprendizaje con y sobre weblogs como ruta de proximidad a las demandas de la sociedad del futuro.
Lara,T. (2005). Blogs para educar. Uso de los blogs en una pedagogía constructivista. Rev TELOS, cuadernos de comunicación e innovación, N. 65 segunda Época, Octubre-Diciembre 2005.

No hay comentarios:

Lo que aprendí leyendo a… ¡Que viva la música! de Andrés Caicedo

La vida de adolescente es una dolencia que se supera rápidamente, claro está para algunos. Cuando leí el libro de Andrés Caicedo, ¡Que viva la música!, descubrí en él un mundo mágico.

Yo adoro la música sobretodo el buen rock, en mi primera etapa de adolescencia lo conocí por medio de un amigo del que ya no sé nada, pero que me dejó una gran herencia musical. Uno a esa edad es muy radical, como dijo una vez un poeta amigo: “cuando uno es metalero no puede ser otra cosa más que metalero”, ahora lo comprendo. Uno es inmaduro y no ve más allá de sus narices, no se puede escuchar otro tipo de música, no se puede vestir de blanco o colores similares, sólo se aceptan los taches, el negro, los pantalones entubados y la camiseta con el nombre de “una buena banda de metal” y su círculo de amigos sólo puede ser el mismo , ojo con que entre alguien ajeno, no no no, eso es prohibido, pero con el tiempo y los años uno se da cuenta de lo absurdo que se es a esa edad.

En la novela de Andrés Caicedo la protagonista Maria del Carmen Huerta alias la mona, es una rockera empedernida que en medio de la rumba conoce la salsa, género musical que por ahora me gusta demasiado, y del que estoy empezando a conocer; uno a través del tiempo descubre otros tipos de música y que son realmente muy agradables, al fin y al cabo música es música.

Pero bueno esto es sólo una de las cosas que aprendí de este libro, otra cosa que me lleva a pensar de esta novela, única novela terminada por el autor, como una de la más impactante que he leído, es el hecho de la vida de la protagonista. Nunca he vivido el mundo como el de ella, que baja hasta el pozo sin fondo de sus propios excesos, pero que me gustaría vivir algún día. Lo haría de no ser por la herencia que nos dejó la religión y esa moral occidentalista que nos vende la idea de que todo es pecado, no hagas esto, no hagas aquello, se ve mal. Realmente yo no podría hacerlo me acusaría la conciencia, por eso pienso que al leer ésta novela es una forma de liberarse, es vivir con la protagonista uno a uno sus momentos de goce, de extremas aventuras; además rescato mucho el hecho de que el autor escogiese a una mujer para desarrollar este papel, a una mujer con alma de hombre, arriesgada y sin temor alguno. Sobretodo en una cultura machista donde la mujer siempre ha estado sometida; si un hombre tiene más de una mujer se le considera todo un macho cabrío y se le halaga su accionar, pero si se invierten los papeles, pobrecita de ella, la despellejarían viva, esto sin ánimo de llevar u un debate de feminismo.
En fin es una mujer a la que no se le ve mal todo lo que hace, nada mal, al contrario es toda una heroína, mi heroína.